Si un perro fuera tu maestro, ¿qué aprenderías?

Cuando un ser querido llegue a casa, correrías alegremente a recibirlo.

  • Nunca perderías la oportunidad de salir a pasear en auto.
  • Dejarías que el aire fresco te diera en la cara y te pusiera en estado de puro éxtasis.

Tomarías siestas y te estirarías antes de levantarte.

Dejarías saber a los demás que están invadiendo tu territorio.

Correrías y jugarías un poco todos los días.

Adorarías la atención y dejarías que los demás te tocaran.

Evitarías morder cuando un simple gruñido puede resolver el problema.

En los días cálidos, tomarías agua y te sentarías a tomar fresco bajo un árbol con sombra.

Cuando estés contento, darías vueltas y moverías todo tu cuerpo.

Por muchas veces que te regañen jamás te sentirías culpable. Sólo darías vueltas y harías las paces.

Te deleitaría el simple placer de una larga caminata.

Comerías con ganas y pararías cuando has comido bastante.

Serías leal hasta la muerte.

No pretenderías ser quien no eres.

Cuando alguien estuviera pasando un mal momento, te sentarías en silencio a su lado y le darías cariño.


Tomado de Revista Vanidades, Año 47, No. 9

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