Cuervos en la Torre de Londres



La Torre de Londres es, oficialmente, "El palacio y fortaleza de su majestad", aunque el último gobernante que residió en ella fue Jacobo I (1566-1625).


Hoy la Torre es básicamente una atracción turística. Además de los edificios se pueden ver las Joyas de la Corona Británica, una colección de armaduras reales y restos de la muralla romana.


El control de la Torre siempre estuvo a cargo de los Guardias Yeomen, conocidos popularmente como Beefeaters (por la ración diaria de carne a la que tenían derecho), que hoy actúan como guías turísticos, siendo ellos mismos una atracción. Según manda una antigua tradición, un número determinado de cuervos se mantiene en la Torre. Se les alimenta con fondos gubernamentales ya que existe una leyenda: Mientras los cuervos permanezcan en la Torre, Inglaterra estará a salvo de las invasiones.


La mayoría de los criminales comunes eran ejecutados en sitios públicos en el exterior de la Torre; ejecuciones que también se hicieron públicas con algunas personalidades de clase alta como Santo Tomás Moro. Sin embargo, los nobles y, sobre todo, las mujeres, eran ejecutados de forma privada en la Torre Verde, en el interior del complejo, y enterrados en la Capilla Real de San Pedro ad Vincula. Cuando los criminales eran ejecutados por alta traición a la Corona, normalmente eran degollados, sus cabezas eran clavadas en postes, siendo expuestas al pueblo como advertencia de lo que le podría suceder a aquel que osase cometer el mismo delito. Los cuervos que habitaban la torre, devoraban los ojos de los sentenciados, ya que - al gusto de las aves - era la parte más blanda y sabrosa de aquellas cabezas colgadas. Al parecer, algunos guardianes de la Torre (beefeaters) fueron acusados de alta traición. Obviamente fueron ejecutados, degollados, y sus cabezas exibidas al pueblo.

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