De pelícanos...
En Japón, en un jardin infantil, todos los días a la misma hora los niños se reunían en el patio... Todos muy contentos y espectantes... ¿Qué esperaban? Pues nada más y nada menos que a un pelícano que venía a visitarlos. Se habían hecho amigos, se habían domesticado mutuamente, como el principito y su zorro. 

Ahora, díganme si no son hermosos estos animales... .




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